El costo del dinero como señal de una crisis económica con inicio diferente

A Diaz 1Columna: Alejandro Díaz Ramos, Magíster en Control de Gestión, Académico del Departamento de Ingenieria Comercial de la Facultad de Ingeniería

Producto de la crisis sanitaria asociada al Covid-19 y los consecuentes efectos sobre la economía tanto nacional como mundial, inevitablemente recordamos las recesiones económicas que históricamente han tenido mayor impacto en el bienestar de las personas. Así, en las últimas semanas nos hemos remontado a las referencias que nos entrega la gran crisis económica que viviéramos en Chile durante los inicios de la década de los 80 y porque no también remontarnos a los antecedentes que nos entrega la crisis económica mundial gatillada por el derrumbe de las hipotecas sub-prime en el año 2008.

 La evidencia por estos días nos muestra que la importante recesión económica que se inicia en estas semanas, tiene causas diferentes a las severas contracciones económicas que se vivieran tanto en el Chile de los 80 como en la última gran recesión económica iniciada durante el año 2008. La diferencia fundamental dice relación con el origen de las crisis anteriores, ya que las mencionadas recesiones encontraron sus fundamentos en el sistema financiero de las economías. En ese entonces, los sistemas de pagos sufrieron abruptas interrupciones, generando el colapso o quiebras de importantes instituciones de la industria financiera y bancaria. En el Estados Unidos del año 2008 la primera quiebra fue la reportada por Lehmann Brothers, mientras que en el Chile de los 80 las quiebras se propagaron por todo el sistema bancario nacional.

Cuando las crisis económicas tienen su origen en el sistema financiero, éstas tienen como característica fundamental la falta de liquidez (escases de dinero) producida por la pérdida de confianza en los mercados crediticios, produciéndose en algunos casos un desacople de las tasas de interés de mercado y las tasas de política monetaria decretadas por los Bancos Centrales de los respectivos países.

La recesión económica que se avecina este 2020 tendría diferentes fundamentos, esto porque se inicia en la contracción de la economía real. En palabras simples, la contracción económica ya anunciada por todos los especialistas, se produce por el menor consumo de las familias, el estancamiento de la inversión de las empresas y porque no también el menor dinamismo de la actividad exportadora del País.

¿Qué ocurre en el sistema financiero en estos momentos? 

Tanto la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), así como los Bancos Centrales de las economías del resto del mundo, desde el año 2019 vienen implementando medidas tendientes a aumentar los niveles de liquidez en los sistemas financieros del mundo. Para esto se han implementado agresivas rebajas en las tasas de políticas monetarias, además de importantes programaciones para la recompra de bonos y pagarés emitidos por las autoridades monetarias del mundo. Además, los Bancos Centrales también han establecido líneas de financiamiento destinadas a las industrias bancarias a fin de asegurar la solvencia del sistema financiero y mantener en pie la cadena de pagos y la oferta de créditos. Los altos niveles de liquidez que se han materializado, se han traducido en una histórica caída en las tasas de interés que dan cuenta del costo de financiamiento que asumen los bancos chilenos. La tasa de referencia para estos efectos es la denominada Tasa de Actividad Bancaria (TAB) cuya evolución se muestra en el siguiente gráfico para el periodo comprendido entre septiembre de 2008 y abril del 2020.

graficaaFuente: elaboración propia a partir de datos de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF) y Chilean Benchmark Facility (CBF).

El gráfico muestra la evolución que registra la TAB para operaciones en unidades de fomento (UF) a un plazo de 360 días, siendo este tipo de interés típicamente utilizado para la fijción de las tasas de interés en créditos hipotecarios.

Como se evidencia, la trayectoria de la TAB en los últimos 12 años anota una importante tendencia a la baja. Se destaca el registro alcanzado el 28 de noviembre de 2008, fecha en la que esta tasa referencial alcanza un 6,66% anual, cifra históricamente alta en días en que la economía del mundo se encontraba sumida en las más severa crisis económica después del crac de 1929, la ya mencionada crisis de hipotecas sub-prime. Las altas tasas de interés de mercado de ese entonces constituían una señal inequívoca de las restricciones de liquidez que afectaba a la mayoría de las economías del planeta.

El mismo gráfico nos muestra que a pesar de la contracción económica que se inicia durante el año 2019, las condiciones de tasas de interés de mercado son diametralmente opuestas a lo observado en la anterior recesión ocurrida entre los años 2008-2009. Los registros muestran que durante el mes de abril del presente año la tasa de actividad bancaria (TAB) alcanzó su mínimo histórico con 0,05% entre los días 15 y 20 de abril del presente. 

Esta importante baja en las tasas de interés nos indica que el costo de financiamiento de la industria bancaria se encuentra en sus mínimos históricos, y si este menor costo se traspasa a las colocaciones u operaciones de crédito que realicen dichas instituciones, las tasas de interés de los créditos también deberían alcanzar costos relativamente bajos. En lo más inmediato, los beneficiados por estas menores tasas, serán aquellos deudores hipotecarios cuyas tasas de interés sean variables con revisión y fijación anual, y que por estos meses podrán ver cómo sus tasas hipotecarias descienden y en consecuencia también los dividendos cuyos pagos se programen para los próximos 12 meses.

El menor costo del dinero por estos días, es decir las menores tasas de interés en el mercado del crédito, nos entrega una señal que esta nueva crisis económica que comienza, tiene orígenes diferentes a lo visto en Chile al menos durante los últimos 40 años.