Renato Alarcón: “Había encuentros culturales que se hacían los días viernes en el antiguo Economato”

 ALX0068Renato Alarcón Torres, Director Municipal de Cultura, asumió su cargo desde el 1 de febrero de 2017. Desde entonces ha ido generando diversas acciones tendientes a fortalecer la relación entre la Dirección Municipal de Cultura y la Universidad de Atacama, institución a la que reconoce guardar un espacial cariño, incluso desde que estudiaba en el ETP.

Su relación con la Universidad de Atacama viene desde antes de sus estudios universitarios. Sus padres Osvaldo Alarcón Bugueño y Teresa Torres Jara fueron profesores normalistas y su abuelo, Saturnino Torres Montoya fue profesor de Filosofía de la UDA.

El actual Director municipal de Cultura, Renato Alarcón Torres, entró a la Escuela Técnico Profesional (ETP) el año 1979 y según explica “en ese período se llamaba Grado Técnico Profesional y estaban con el cambio del nombre a la Escuela Técnica y las dependencias del ETP estaban al interior de la UDA, entonces nosotros teníamos mucha relación con los alumnos, con la Federación de Estudiantes y en general con los estudiantes de superior”.

“Mi experiencia se inició en la enseñanza media, donde había solo cuatro especialidades, no como ahora. Yo estudié mecánica y una vez que salí de cuarto medio me fui a estudiar mecánica en Antofagasta y posterior a ello vuelvo a Copiapó, a estudiar Obras Civiles en la Universidad de Atacama desde el año 1987 hasta 1990.

¿Cómo fue que estudiando disciplinas como Obras Civiles y Mecánica, consigue vincularse al mundo de la cultura de modo que termina siendo Director Municipal de Cultura?

“Mis padres eran profesores normalistas, al igual que mis abuelos. Mi papá fue el fundador de una agrupación folclórica aquí en Copiapó que se llamó Conjunto Folclórico del Magisterio Copayapu. Esta era una agrupación de profesores y ensayaban específicamente en el Grupo Escolar Número, que está frente a la Plaza de Armas y a veces también se reunían en algunas casas particulares.

Usted, al igual que sus padres participaba también de esta agrupación folklórica ¿verdad? ALX0061

Mis padres fueron fundadores de la agrupación en conjunto con algunos profesores normalistas de la época, algunos integrantes del Conjunto Folclórico del Magisterio “Copayapu” fueron Víctor Calderón, Ervert y Ema Traslaviña, Hernán Cáceres, Carlos Forján, Antonio Pizarro, Guillermo Álvarez, Héctor Latorre, Hugo Riffo quien era de la Escuela de Música, Osvaldo Alarcón, Florinerio Cuadra, Celia Gárate, Ana Morales, Teresa Torres, Juliana Gaete, Ruth Rivera, Wilma Cortés, Norma Vera Pinto y Gloria Iriarte. Ésta era una agrupación bastante grande y yo la asemejo mucho al Bafona de ahora, porque ellos tenían cuerpo de danza y de músicos. Y en este mundo yo fui creciendo y me fui relacionando con el folclor. Siempre al alero de mi padre, tocando guitarra y estudiando un poco de música y de folclor”.

Dentro de su experiencia como estudiante de la Universidad de Atacama, usted también compartía con sus compañeros en actividades culturales.

“Por supuesto que participé mucho con ellos. Me invitaron varias veces a formar parte de la estudiantina, pero nunca participé, tal vez por motivos de tiempo; pero sí participábamos en actividades de aniversario. Estábamos relacionados con la Federación de Estudiantes y en las peñas folclóricas había encuentros culturales que se hacían los días viernes en el antiguo Economato que ahora es el Casino de la Universidad. Ahí se desarrollaban muchas actividades culturales. Luego, en 1988 me invitaron a participar en la agrupación “Los del Chañar”, que eran muy famosos en Copiapó, por cuanto era la agrupación más antigua y que todavía está vigente y aun pertenezco a ella. Esto me permitió avanzar en algunas cosas como en perfeccionamiento en términos de vocalización, de canto y de instrumentación”.

 ALX0034Respecto a su paso por la Universidad de Atacama. ¿Qué significó para usted?

“Para mí el paso tanto en el ETP como en la Universidad de Atacama, fueron tremendamente importantes porque eran como una familia muy unida y muy fraternal, además mi abuelo hizo clases en la universidad y en el ETP, estaba todo relacionado como en familia. Y más allá de todos los conocimientos que le entrega a uno la Universidad, para poder tener las armas y defenderse en la vida; fueron experiencias tremendas porque uno va conociendo gente y caracteres que son distintos, y va viendo el tipo de persona y como abrirse camino en este mundo que es tan difícil, por eso es que yo estoy muy agradecido tanto por lo que me entregó la Escuela Técnico Profesional como la Universidad de Atacama y agradecido de los profesores también que eran muy solidarios”.

Percibe usted que la Universidad de Atacama está muy cambiada

“La UDA está totalmente cambiada. Lo que pasa es que en el período en que yo estudiaba no había tantas carreras. La UDA estaba muy enfocada a la Minería y ahora se han abierto nuevos campos y eso ha permitido la construcción de nuevas edificaciones, de ampliar la biblioteca también por ejemplo. Me acuerdo que donde está la Biblioteca actual estaba la cancha de fútbol de la Universidad y ahí practicábamos todos. En ese período, cuando yo estudiaba, éramos todos conocidos, familiares, era todo muy fraternal. Yo creo que debiera estar ahora así también, pero con algunas diferencias, porque cuando ya hay mucha gente las cosas van cambiando”.

Usted como persona y en lo profesional se relaciona o quiere seguir relacionándose con la Universidad de Atacama ALX0040

“Como le comentaba al principio, yo le tengo un especial cariño a la Universidad de Atacama. Cuando se acerca Ximena Sapiains a hacerme una invitación para generar convenios y alianzas yo inmediatamente accedí, porque creo que en la medida que uno se refuerce con otras instituciones podemos hacer crecer a la comuna, a la cultura y a la Casa de Estudios Superiores como lo es la Universidad de Atacama. Ellos también tienen un Área de Vinculación Cultural, por lo tanto es importante poder tener nexos y vínculos para poder hacer acciones tanto allá como en el Centro Cultural.

A lo largo de este paso por la universidad, o a posteriori recuerda alguna anécdota digna de compartir.

“Recuerdo el Tolomiro cuando se realizaba en el estadio techado de la Universidad. Yo estaba en cuarto medio del ETP con los chiquillos de la universidad. Me acuerdo que nos disfrazábamos para hacer sketches jocosos. Más humorístico recuerdo a un profesor que teníamos Evaristo Vega que tenía un Fiat 600, que eran chiquitos y livianos y en un momento nosotros lo trasladamos y lo dejamos encajonado en una acequia que había. Lógicamente el profesor se enojó y nos deseó las penas del infierno. Bromas de estudiantes”.