PERSONALIDADES UDA: “Aquí he cimentado mi vida, aquí he logrado cultivar la amistad…Es mi segunda casa”

Entrevista a Layla Campusano Massad, Encargada Oficina de Partes de la Universidad de Atacama

 

Layla Campusano, personalidad UDALayla Campusano Massad es oriunda de Copiapó, de madre de origen libanés, su abuelo vino a Chile después de la Segunda Guerra Mundial buscando nuevos horizontes para su familia. Es una cara conocida dentro del ambiente universitario, una persona cordial, de sonrisa amable y a quien más de alguna vez hemos visto aportando con su voz y su personalidad desde la Agrupación Folclórica COFUDA. Hoy comparte un poco de su vida en este nuevo espacio de entrevistas denominado, PERSONALIDADES UDA creado por la Dirección de Extensión, Comunicaciones y Relaciones Universitarias, para adentrarnos en las personas que conformamos la comunidad Universidad de Atacama.

 

ORÍGENES

 

Después de la Segunda Guerra Mundial se instalaron aquí tres hermanos; ellos, mis tíos y mi abuelo Pablo, porque mi madre es hija única. Yo me crie acá en Copiapó, con la nana de mi madre, mis padres me dejaron cuando yo tenía un año con la persona que había criado a madre. Crecí en la calle Freire, en la ribera del río Copiapó; abajo del puente Kennedy tenía yo mi sala de juegos, ahí crecí y fui la niña más feliz del mundo.

 

¿En qué momento decides trabajar o estudiar secretariado?

 

Yo decidí mi vida a los seis años. A esa edad mi maestra de primer año, la señora Teresa Cortés me preguntó qué quería ser yo, y yo le dije Secretaria. Lo soy por vocación, me he instruido en otras materias, pero lejos es el trabajo que más me ha gustado.

 

Estudié en el Liceo Comercial, cuando el Comercial era hasta quinto año, entonces no tuve ninguna posibilidad porque me casé a los 16 años, terminé el cuarto medio y dejé de estudiar porque me embaracé de mi primer hijo; por ahí obtuve una licencia Científica Humanista, una licencia Técnica Profesional, terminé eso y obtuve un cartón finalmente, pero terminé después que tuve mis dos hijos: York y Jeimy Parra Campusano.

  

¿Cuándo entras a trabajar a la UDA?

 

Entré a trabajar acá el 4 de marzo de 1997. Al segundo día que entré, en Tesorería a trabajar en el pago de proveedores, tenía esa cartera a mi cargo, pero no había cajero para la matrícula y casi me morí porque usaban un sistema que nunca había visto en mi vida, que era el sistema Alfa, así que el primer día de matrícula de hecho un alumno no me pagó y fue caótico para mí, incluso en mi primer sueldo tuve que hasta devolver plata.

 

¿Y cómo ha sido esa trayectoria, qué recuerdos tienes de tu vida laboral aquí?

 

4Tengo 23 años trabajando aquí, voy a cumplir 24 años. Trabajé en Tesorería como decía, pero la verdad es que tengo un don, y ese don es escribir a la velocidad de un orador. Esa es la razón por la que me cambiaron de Departamento a Recursos Humanos a trabajar en Decretación, en donde antiguamente los contratos se hacían en el computador, entonces había que tipear y tipear. Luego se dividió el Departamento de Recursos Humanos y pasé al Departamento Jurídico, y de ahí a Oficina de Partes. En ese tiempo había un faltante y en Oficina de Partes estuve como seis años haciendo la labor de recepcionista, y desde ahí tomando una jefatura en esta Unidad.

 

¿Qué es para ti la Universidad de Atacama?

 

Es una pregunta muy fuerte para mí, porque aquí he cimentado mi vida, aquí he logrado cultivar la amistad que ha sido un baluarte para mí como digo ahí en uno de mis cuentos, a la hora de sopesar la vida. Dios ha sido tremendamente generoso conmigo, y generoso porque siempre he estado apoyada por un núcleo muy fuerte y que ha sido lo que me ha hecho levantarme, porque mi vida personal no ha sido fácil. Me ha costado mucho, he tenido muchos sacrificios, he pasado muchas necesidades, pero al final Dios me ha premiado con las amistades y esta lealtad de parte de la gente de la Universidad, creo que si no fuera por esto mi vida hubiese sido muy mala. Es mi segunda casa.

  

Eres integrante de una agrupación folclórica tradicional universitaria, el COFUDA. ¿Cómo llegas a este grupo?

 

A mí me encanta el Folclor, realmente. Mi hobby, por una parte, es hacer manualidades, cositas pequeñas, pero por otra parte es cantar, mi sueño es poder cantar en un escenario y sentirme una artista, y no sé si lo hago bien o no, pero lo hago con gusto y porque me encanta. Canto cuecas y también canto en la Iglesia Católica.

 

Y respecto a eso, entiendo que eres una activa integrante de una comunidad pastoral ¿cuál es tu participación en la Iglesia?

 

Eso ha sido un fuerte para mí, el tener una fe con obras, no una fe muerta, eso le ha dado valor a mi vida. Soy la persona que soy porque he formado parte de una comunidad parroquial, he tenido muy buenos pastores como también malos, y eso ha significado un crecimiento espiritual, en especial lo que tiene que ver con la parte social. Porque si bien, presto un servicio voluntario hace 33 años en una Parroquia, ese servicio ha ido acompañando de muchas labores sociales, que me ha obligado a instruirme; hice un Diplomado en Teología, y eso me ha servido para mi vida personal y también para los demás. Cuando uno conoce a este Cristo que se hace semejante a ti, uno puede mirar al otro de manera diferente, una visión más humana. Por ejemplo, hay veces que uno piensa que no hay pobreza extrema, pero sí la hay y muchos niños que no tienes zapatos para ir a la escuela, y es ahí donde nosotros los apoyamos.

 

Layla, para finalizar, ¿cómo te describirías?

 

Como una persona muy transparente, una persona que no le muestra una cara al otro, sino que me muestro tal cual para todos por igual. Una persona que ve la vida desde otro punto de vista, y que siento que cuando termine mi vida me voy a ir con una sonrisa, una paz y la tranquilidad de haber hecho el bien sin mirar a quién, y tratando de no hacerle daño a nadie. He podido apoyar a quien ha llegado a mi oficina, además de sentirme realizada en lo personal, en el amor, como mamá, como abuela, como amiga, me siento una mujer plena.