Mario Castro, el médico que lidera la Facultad de Medicina en Atacama

 ALX0546La nueva autoridad de la Universidad de Atacama, habla del proyecto académico que comenzó en 2018 con 38 estudiantes, para responder de manera satisfactoria a la relación de médicos por habitantes, con una importante formación valórica como pilar fundamental del desarrollo en la Academia.

“Las Facultades de Medicina de provincia, tienen una impronta valórica muy interesante, porque son pequeños núcleos de académicos donde la cercanía con los estudiantes es fundamental”, señala, mientras asegura que “queremos buenos médicos pero, fundamentalmente, buenas personas donde el egoísmo, la deslealtad o la avaricia, no sean una característica de nuestros estudiantes de Medicina”.

Mario Castro Hernández, se informó del llamado a concurso, para designar al Decano de la nueva Facultad de Medicina de la Universidad de Atacama, mientras permanecía de vacaciones; lo conversó con su señora y envió los documentos solicitados para postular. Al pasar del tiempo, fue contactado por la UDA para ser informado que había sido seleccionado, entre varios otros profesionales y que ocuparía el cargo. Fue en ese momento cuando Castro decide viajar a Copiapó para conocer el proyecto y a las personas que constituirían el equipo. Una vez conocido el escenario, el profesional confirmó su decisión de liderar la Facultad de Medicina, lo que significó el comienzo de un gran desafío para este médico, oriundo de Talca y quien hasta esa fecha, se desempeñaba como académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Maule en el cargo de Director de la Escuela de Postgrado y Especialidades Médicas y además practicaba activamente la medicina clínica tanto pública como privada.

“El proyecto de la creación de la Facultad de Medicina es muy interesante, puesto que no solo ha movilizado a una institución sino que prácticamente a toda una región, lo que la hace ser una sentida aspiración de la comunidad atacameña y eso nos compromete y agrega una motivación personal muy importante”, aseguró el médico titulado de la Universidad de Chile.

Usted está tomando un desafío no solo profesional, sino que un desafío del que toda una región espera respuestas.

“Efectivamente. Tengo una trayectoria académica que me permite enfrentar este tipo de desafíos; haré lo mismo que en la Región del Maule, cuando ingresé a la Universidad Católica (Talca) y su Carrera de Medicina estaba en su segundo año, claro que ahora ingreso a la Universidad de Atacama, cuando está en su primer año. En la Universidad donde trabajé, lideré el proceso de acreditación de la carrera de medicina en dos oportunidades, de manera que tengo la experiencia, los deseos, la salud y el entusiasmo para liderar este gran proyecto”.

¿Usted conocía la Región de Atacama?

“No conocía el Norte y debo decir que éste es otro Chile. Además, me encontré con una región muy interesante, desde el punto de vista de las tradiciones, se nota que el atacameño es bien patriota. Además, la zona tienen una larga tradición de reivindicaciones u oposición al poder central, por ejemplo desde el año 1856, cuando ocurrió la Revolución Constituyente y eso lo voy conociendo ahora; también tienen una cultura del pueblo originario que es muy importante y una riqueza que viene desde la tierra, acá todo cuesta un esfuerzo importante”.

¿Qué es lo que desconoce de Atacama?

“¿Qué desconozco? Bueno el tejido social, es algo que se aprende solo con el paso de los días, pero sí conozco muy bien las condiciones de la Salud, la condicionante de Salud Regional, la carga de enfermedades de la región, los desafíos en este sentido junto a los puntos de vista sanitarios, el déficit de agua potable y otras series de temas atingentes importantes y que entiendo, las autoridades ya se encuentran trabajando para mejorar”.

Imagino que como actual Decano de la Facultad, una de las tareas más importantes, será relacionarse estrechamente con diversas entidades públicas y privadas.

“El Decano de la Facultad de Medicina necesita involucrarse, necesariamente, con distintas estructuras. Somos educacionales, por lo tanto, la SEREMI de Educación y toda la estructura educacional es muy importante al mismo tiempo; como trabajamos en Salud, las relaciones con el Servicio de Salud y el Hospital Regional deben ser las más transparentes, fluidas y cordiales posibles. De igual forma, como es un desafío social el instalar una Facultad de Medicina en Copiapó, vincularnos con la SEREMI de Planificación y Desarrollo Social también resulta imperante.

Desde otro punto de vista, la Municipalidad de Copiapó y varias otras municipalidades de la zona, deberían formar parte de nuestros campos clínicos, por tanto, la relación con los Departamentos de Salud deberían ser muy cercanas y provechosas para ambas partes; también tenemos al Consejo Regional, acá hay una gran inversión social y financiera del CORE, para apoyar esta formación, o sea hay una responsabilidad evidente con la región.

Finalmente, nos debemos relacionar con la comunidad atacameña, hablo particularmente, de los estudiantes de Educación Media y Básica, quienes son las personas que van a entrar a nuestra Escuela, por lo tanto tenemos que conversar con ellos invitarlos y motivarlos para que nos conozcan y que sigan nuestro camino”.

De igual forma, un reto y gran desafío es la Acreditación de la Carrera de Medicina de la UDA.

“Es un desafío institucional importantísimo, se trata de una de las labores que va a copar gran parte de la agenda del primer año, junto con la instalación de las competencias de los cursos y asignaturas, la contratación de profesores calificados y de recurso humano, y concordante con nuestros deseos está la Acreditación; afortunadamente, esta Universidad tiene un excelente Departamento de Aseguramiento de la Calidad que nos ha asesorado permanentemente”.

El vincularse con autoridades y la acreditación de la carrera son desafíos importantes, pero con la creación de la Facultad de Medicina, ¿se podría decir que va a ayudar a superar los problemas de la Salud en la región?

“Como Universidad, no tenemos responsabilidad directa para solucionar los problemas sanitarios que enfrenta la región, que son bastantes, pero sí podemos ayudar mediante la Investigación y la acción de nuestros profesionales a mitigar y a prevenir algunos de estos fenómenos que se están dando de manera emergente”.

¿Cuál es el aporte que entregará la Universidad de Atacama y su nueva Carrera de Medicina a esta región?

“Nuestro aporte es la formación de profesionales que esperamos que se queden en la Región de Atacama como Médicos Generales, lo que sin duda aumentaría la relación de médicos por habitantes, considerando que la región tiene uno de los índices más inferiores a nivel nacional”.

Si bien es cierto, la primera generación de médicos la tendremos en siete años, pero ¿cómo se mantiene la motivación para querer ejercer la profesión en la región?

En primer lugar, es una decisión personal del egresado. El egresado sale y se le abren diversas posibilidades laborales, en la atención primaria, en los hospitales, iniciando programas de especialización y el mismo ejercicio privado de la profesión, y eso se hace en todo Chile, y la persona que egresa es libre de elegir dónde va a ir. Dicho eso, la labor motivacional es muy importante para nosotros y es ahí donde entramos a otro factor, la gratuidad. Estos estudiantes de Medicina que entran a estudiar gratis, ¿tendrán la capacidad de reflexión crítica, para tomar las opciones que le ofrece la región, como una manera de pagar o de contribuir a mitigar la deuda que ellos han contraído con el Estado? No es cierto que haya más médicos con una Facultad de Medicina, insisto el estudiante o titulado es libre de ir a donde quiera, el desafío será cómo motivarlo y comprometerlo socialmente con su región”.

¿Retener a los estudiantes será entonces otro de sus desafíos importantes?

El desafío es muy grande para ellos, pero eso lo vamos a lograr solo si la motivación que nosotros tenemos, la que llamamos currículum oculto, lo que los estudiantes aprenden sin que nosotros les enseñemos, sea suficientemente estimulante para que las decisiones vengan. Debemos presentar la realidad y ver cómo podrían ayudar a abordar ese escenario y modificarlo con investigación, trabajo asistencial y obligaciones que superan a la media. En este sentido, uno de nuestros grandes desafíos a mediano plazo, será que al término de la carrera, nuestra Facultad ayude al déficit de médicos”.

Si tuviéramos que definir un sello de la Facultad de Medicina de la Universidad de Atacama, ¿Cuál sería?

“Está definido en el perfil de egreso, el que a su vez define el Currículum y las Competencias que el estudiante debe manejar, pero la Medicina es una profesión con raíces científicas pero también una profesión humanista. El sentido humanista debe ser lo más importante en el estudiante de Medicina, es decir, la empatía con sus pacientes, el compromiso con sus pacientes, la necesidad de compartir con el otro su sufrimiento, la capacidad de poder curar y si no curar, consolar. Esa es la matriz y la impronta que queremos en nuestros estudiantes, queremos que sean buenos médicos, pero fundamentalmente buenas personas, donde el egoísmo, la deslealtad y la avaricia no sean una característica de nuestros estudiantes de Medicina y nuestros egresados, sino que sea la capacidad de servir lo que les identifique. Los médicos venimos a servir y no venimos a ser servidos y esa es la impronta que queremos dejar desde el punto de vista valórico”.

Se nota que hay un fuerte compromiso con la formación valórica. ¿Será eso lo que diferenciará a la Facultad de Medicina de la Universidad de Atacama con otras facultades del país?

“La Facultad de Medicina de provincia en general tiene una impronta valórica muy interesante, por cuanto son pequeños núcleos de académicos los que la componen y donde la cercanía con los estudiantes es fundamental. Son pocos alumnos y la relación docente alumno es muy estrecha. Eso permite una interacción muy interesante entre los estudiantes y sus docentes y también, con los pacientes que tienen que atender, por lo tanto es una ventaja muy importante y en ese sentido, no debería haber mucha diferencia con las demás universidades regionales, otra cosa es en Santiago. Y es que hay una diferencia muy grande entre las universidades regionales y las de la Región Metropolitana, y creo que vamos ganando desde el punto valórico y formativo”.

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