La Memoria de un Océano: Investigadores de la UDA descubrieron evidencias del mayor tsunami que se tenga registro en las costas de Atacama

Fotos Reportaje Tsunami7• Logrando un verdadero hito científico, el equipo de investigadores de la Universidad de Atacama (UDA) compuesto por los Doctores Manuel Abad, Tatiana Izquierdo, Enrique Bernárdez y el Geólogo Miguel Cáceres, lograron descubrir evidencias que dan cuenta del mayor tsunami registrado en la historia reciente de Atacama, un evento tsunamigénico altamente destructivo que ocurrió en las costas de la región hace más de 500 años, y cuyas características y fecha serían coincidentes con un evento de similares características ocurrido en Japón en el mismo periodo, del cual hasta ahora no se tenía explicación del origen, lo que apunta a ratificar la tesis que un evento sísmico de gran magnitud se registró en esta zona del norte de Chile en ese periodo.

• Las olas y masas de agua alcanzadas en el evento superaron los 18 metros de altura, con una penetración en tierra de más de 500 metros, paso del agua que, incluso, logró mover bloques de piedra de hasta 50 toneladas, rocas que hoy son parte de las evidencias encontradas por el equipo. Los resultados de este estudio fueron dados a conocer por la Dra. Tatiana Izquierdo en la Asamblea Europea de Geociencias, realizado en Viena, Austria, ante la comunidad científica internacional.

País sísmico y azotado a lo largo de su historia por diversos eventos de gran magnitud, los tsunamis y terremotos forman parte de la memoria histórica del pueblo chileno, y cuyas huellas hoy es posible observar en buena parte de los territorios de nuestra accidentada geografía. Siguiendo las pistas que ha dejado este tipo de eventos en nuestra región, un equipo de geólogos investigadores de la UDA, compuesto por la Dra. Tatiana Izquierdo, el Dr. Manuel Abad, el Dr. Enrique Bernárdez y con la colaboración del geólogo y Académico, Miguel Cáceres, desarrollaron un estudio que recabó evidencias del mayor tsunami que se tenga registro en la historia de Atacama, un evento que azotó la costa con olas que superaron largamente los registros que hasta hoy se tenían como referencia, como el gran tsunami ocurrido en 1922.

 

Tras la frágil memoria del agua

Fotos Reportaje Tsunami8

“Nuestro trabajo revela que la altura de las aguas superó ampliamente los 18 metros sobre el nivel del mar y que, en algunos puntos, el mar penetró más de 500 metros, destruyendo dunas y acumulando arenas y grandes rocas en toda la zona afectada” explica el Dr. Manuel Abad, Geólogo que -desde su llegada a la región de Atacama junto a la Dra. Tatiana Izquierdo-, se han abocado a investigar eventos asociados al riesgo geológico y a la geología del Cuaternario, hoy además un referente en estos temas en la zona.

Según Abad, “las evidencias indican que el tsunami se produjo tras un terremoto de gran magnitud y epicentro cercano de la costa de Atacama. Estamos seguros de que las olas impactaron en el litoral de Caldera desde el norte y que barrieron todo el borde costero de la región, aunque lamentablemente sus efectos sólo han quedado preservados en zonas muy concretas de nuestro territorio. Las dataciones por Carbono 14 de lapas nos han permitido acotar que el evento tsunamigénico tuvo lugar hace más de 500 años, entre los siglos XV y XVI”.

Sin embargo, uno de los aspectos que les ayudó a corroborar su hipótesis fue la existencia de un evento similar en las costas de Japón ocurrido hace casi 600 años. “Es curioso que en las costas orientales de Japón se describe un tsunami precisamente en 1420 que afectó a varias poblaciones costeras, sin que se detectara un terremoto que lo causara. Nosotros pensamos que ese tsunami se originó en las costas de Atacama y que, por tanto, se trataría del mismo evento que ahora hemos descubierto cerca de Caldera. Lamentablemente, en esos momentos, previos a la llegada de los españoles, las culturas que habitaban esta zona no disponían de algún tipo escritura donde pudieran haber narrado lo sucedido. Es seguro que los Changos fueron testigos y víctimas de este gran tsunami”.

Explica que las evidencias geológicas para investigar estos fenómenos son muy sutiles. “De hecho, este tipo de estudios no existen en Atacama hasta la fecha porque, al contrario de lo que parece lógico, los tsunamis son bastante complicados de identificar en el registro geológico y que queden preservados. La prueba más evidente es la aparición de grandes bloques de rocas, algunas de más de 50 toneladas, movidos hacia el interior, decenas e incluso centenares de metros. La distribución de estos bloques, su volumen y peso, la forma de apilarse, su altura topográfica de aparición, etc. nos aporta un gran volumen de información sobre las características físicas de las olas (velocidad de la corriente y sentido, altura, penetración hacia tierra) y, por tanto, de su potencial destructivo. La existencia de cicatrices erosivas en acantilados y dunas, la acumulación de fauna marina y costera en zonas continentales, o incluso grandes desprendimientos en el borde litoral, nos ayuda a complementar estos datos”.

Un poco de historia y prehistoria

El Investigador Dr. Enrique Bernárdez explica que el registro de tsunamis en el área costera de Atacama se remonta al menos 7 millones de años, con afloramientos en algunos casos de carácter excepcional. A modo de ejemplo, “varios episodios de tsunamis han quedado registrados en el Parque Paleontológico de Los Dedos y están siendo actualmente estudiados en el marco del proyecto FIC financiado por el Gobierno Regional por este mismo equipo. Por otro lado, son bien conocidos varios tsunamis acontecidos en los últimos dos siglos, que tuvieron consecuencias muy negativas sobre las ciudades costeras de la región, aún y cuando la altura de las olas fue mucho menor a la que hemos inferido en nuestro trabajo”.

Por su parte, Miguel Cáceres precisa este contexto señalando que, “los antecedentes disponibles provienen desde dos fuentes, una que abarca las crónicas históricas (relatos de época, fotografías) y otra basada en observaciones geológicas. Desde el primer punto de vista, se sabe que Atacama ha sido afectada por varios tsunamis importantes, ya sean generados por un terremoto local o provenientes de otras latitudes, lamentablemente, las narraciones se remontan con certeza sólo hasta 1819, esto, debido a la escasa población que habitaba el litoral con anterioridad a la fundación de Caldera y/o, a la conservación de testimonios escritos. Basados en aquellos que han sobrevivido al tiempo, el mayor tsunami que ha sufrido el litoral de la región corresponde al asociado al terremoto del 10 de noviembre de 1922, el que destruyó parte importante de los puertos de Chañaral y Coquimbo (aunque sus efectos fueron observados entre Arica y Valparaíso) y causando la muerte de más de una veintena de personas; logró incluso cruzar el Océano Pacifico y provocar perjuicios y víctimas fatales en Hawái y Japón”.

Asamblea Europea de Geociencias

La Dra. Tatiana Izquierdo fue la encargada de presentar este estudio en uno de los principales eventos de Geociencias que existe en el mundo, la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias efectuada en Viena, Austria, del 8 al 13 de Abril, oportunidad en que la investigadora presentó antes sus pares los resultados de esta investigación.

Tras su asistencia a esta asamblea internacional, la Dra. Izquierdo ponderó las proyecciones que tiene el estudio. “La descripción de este campo de bloques es la primera evidencia encontrada en el norte de Chile de un evento marino de alta energía. El tipo de evidencias geológicas que debemos buscar en terreno son muy diferentes en el desierto que, en otras zonas costeras más húmedas, por lo que a partir de ahora sabemos qué debemos buscar. En la Asamblea de la Unión Europea de Geociencias el trabajo ha tenido muy buena acogida y nuestros pares se han mostrado muy interesados en conocer más información sobre el evento, ya que presentábamos sólo un avance del trabajo. El estudio de estos eventos marinos altamente destructivos amplía nuestro conocimiento sobre posibles escenarios que puedan ocurrir en un futuro”.

De igual modo añadió que “este tipo de trabajos, al margen de su interés científico, resultan fundamentales para que estemos mejor preparados ante este tipo de fenómenos, ya que nuestras costas se encuentran cada vez más ocupadas, sobre todo en verano. Tal vez sea necesario adecuar los planes de evacuación y la ordenación del territorio en las zonas costeras a una amenaza que todos conocemos, pero que estamos dimensionando mal”.

Conocer el pasado para tomar decisiones de futuro

El Vicerrector de Investigación y Postgrado, Dr. Hugo Salinas Pérez, valoró el desarrollo e impacto de esta investigación, acotando que la UDA ha creado instrumentos para generar y financiar estudios que tengan concordancia con la realidad regional y su historia geológica. “Estamos muy conformes con los resultados científicos que están desarrollando nuestros núcleos de académicos, no solamente con la idea fija de elevar los indicadores de acreditación - como las publicaciones, la colaboración internacional y el liderazgo científico- sino también porque estamos convencidos que a partir de la ciencia podemos avanzar en alcanzar el desarrollo de la región y el país. Por ejemplo, los resultados de riesgos geológicos podrían ser considerados en las políticas públicas de construcción de carreteras o asentamientos humanos, entre otros. El conocimiento generado en estos estudios debieran ser la materia prima para la toma de decisiones respecto del futuro ordenamiento territorial de la Región de Atacama.”

Reportaje publicado por Diario Atacama, Sección Tema del Día, Lunes 14 de Mayo de 2018, página 2 y página 3

IMÁGENES

• Logrando un verdadero hito científico, el equipo de investigadores de la Universidad de Atacama (UDA) compuesto por los Doctores Manuel Abad, Tatiana Izquierdo, Enrique Bernárdez y el Geólogo Miguel Cáceres, lograron descubrir evidencias que dan cuenta del mayor tsunami registrado en la historia reciente de Atacama, un evento tsunamigénico altamente destructivo que ocurrió en las costas de la región hace más de 500 años, y cuyas características y fecha serían coincidentes con un evento de similares características ocurrido en Japón en el mismo periodo, del cual hasta ahora no se tenía explicación del origen, lo que apunta a ratificar la tesis que un evento sísmico de gran magnitud se registró en esta zona del norte de Chile en ese periodo. 
 
• Las olas y masas de agua alcanzadas en el evento superaron los 18 metros de altura, con una penetración en tierra de más de 500 metros, paso del agua que, incluso, logró mover bloques de piedra de hasta 50 toneladas, rocas que hoy son parte de las evidencias encontradas por el equipo. Los resultados de este estudio fueron dados a conocer por la Dra. Tatiana Izquierdo en la Asamblea Europea de Geociencias, realizado en Viena, Austria, ante la comunidad científica internacional.
 
País sísmico y azotado a lo largo de su historia por diversos eventos de gran magnitud, los tsunamis y terremotos forman parte de la memoria histórica del pueblo chileno, y cuyas huellas hoy es posible observar en buena parte de los territorios de nuestra accidentada geografía. Siguiendo las pistas que ha dejado este tipo de eventos en nuestra región, un equipo de geólogos investigadores de la UDA, compuesto por la Dra. Tatiana Izquierdo, el Dr. Manuel Abad, el Dr. Enrique Bernárdez y con la colaboración del geólogo y Académico, Miguel Cáceres, desarrollaron un estudio que recabó evidencias del mayor tsunami que se tenga registro en la historia de Atacama, un evento que azotó la costa con olas que superaron largamente los registros que hasta hoy se tenían como referencia, como el gran tsunami ocurrido en 1922.
 
Tras la frágil memoria del agua
 
“Nuestro trabajo revela que la altura de las aguas superó ampliamente los 18 metros sobre el nivel del mar y que, en algunos puntos, el mar penetró más de 500 metros, destruyendo dunas y acumulando arenas y grandes rocas en toda la zona afectada” explica el Dr. Manuel Abad, Geólogo que -desde su llegada a la región de Atacama junto a la Dra. Tatiana Izquierdo-, se han abocado a investigar eventos asociados al riesgo geológico y a la geología del Cuaternario, hoy además un referente en estos temas en la zona. 
 
Según Abad, “las evidencias indican que el tsunami se produjo tras un terremoto de gran magnitud y epicentro cercano de la costa de Atacama. Estamos seguros de que las olas impactaron en el litoral de Caldera desde el norte y que barrieron todo el borde costero de la región, aunque lamentablemente sus efectos sólo han quedado preservados en zonas muy concretas de nuestro territorio. Las dataciones por Carbono 14 de lapas nos han permitido acotar que el evento tsunamigénico tuvo lugar hace más de 500 años, entre los siglos XV y XVI”.
 
Sin embargo, uno de los aspectos que les ayudó a corroborar su hipótesis fue la existencia de un evento similar en las costas de Japón ocurrido hace casi 600 años.  “Es curioso que en las costas orientales de Japón se describe un tsunami precisamente en 1420 que afectó a varias poblaciones costeras, sin que se detectara un terremoto que lo causara. Nosotros pensamos que ese tsunami se originó en las costas de Atacama y que, por tanto, se trataría del mismo evento que ahora hemos descubierto cerca de Caldera. Lamentablemente, en esos momentos, previos a la llegada de los españoles, las culturas que habitaban esta zona no disponían de algún tipo escritura donde pudieran haber narrado lo sucedido. Es seguro que los Changos fueron testigos y víctimas de este gran tsunami”. 
 
Explica que las evidencias geológicas para investigar estos fenómenos son muy sutiles. “De hecho, este tipo de estudios no existen en Atacama hasta la fecha porque, al contrario de lo que parece lógico, los tsunamis son bastante complicados de identificar en el registro geológico y que queden preservados. La prueba más evidente es la aparición de grandes bloques de rocas, algunas de más de 50 toneladas, movidos hacia el interior, decenas e incluso centenares de metros. La distribución de estos bloques, su volumen y peso, la forma de apilarse, su altura topográfica de aparición, etc. nos aporta un gran volumen de información sobre las características físicas de las olas (velocidad de la corriente y sentido, altura, penetración hacia tierra) y, por tanto, de su potencial destructivo. La existencia de cicatrices erosivas en acantilados y dunas, la acumulación de fauna marina y costera en zonas continentales, o incluso grandes desprendimientos en el borde litoral, nos ayuda a complementar estos datos”. 
 
Un poco de historia y prehistoria
 
El Investigador Dr. Enrique Bernárdez explica que el registro de tsunamis en el área costera de Atacama se remonta al menos 7 millones de años, con afloramientos en algunos casos de carácter excepcional. A modo de ejemplo, “varios episodios de tsunamis han quedado registrados en el Parque Paleontológico de Los Dedos y están siendo actualmente estudiados en el marco del proyecto FIC financiado por el Gobierno Regional por este mismo equipo. Por otro lado, son bien conocidos varios tsunamis acontecidos en los últimos dos siglos, que tuvieron consecuencias muy negativas sobre las ciudades costeras de la región, aún y cuando la altura de las olas fue mucho menor a la que hemos inferido en nuestro trabajo”.
 
Por su parte, Miguel Cáceres precisa este contexto señalando que, “los antecedentes disponibles provienen desde dos fuentes, una que abarca las crónicas históricas (relatos de época, fotografías) y otra basada en observaciones geológicas. Desde el primer punto de vista, se sabe que Atacama ha sido afectada por varios tsunamis importantes, ya sean generados por un terremoto local o provenientes de otras latitudes, lamentablemente, las narraciones  se remontan con certeza sólo hasta 1819, esto, debido a la escasa población que habitaba el litoral con anterioridad a la fundación de Caldera y/o, a la conservación de testimonios escritos. Basados en aquellos que han sobrevivido al tiempo, el mayor tsunami que ha sufrido el litoral de la región corresponde al asociado al terremoto del 10 de noviembre de 1922, el que destruyó parte importante de los puertos de Chañaral y Coquimbo (aunque sus efectos fueron observados entre Arica y Valparaíso) y causando la muerte de más de una veintena de personas; logró incluso cruzar el Océano Pacifico y provocar perjuicios y víctimas fatales en Hawái y Japón”.
 
Asamblea Europea de Geociencias
 
La Dra. Tatiana Izquierdo fue la encargada de presentar este estudio en uno de los principales eventos de Geociencias que existe en el mundo, la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias efectuada en Viena, Austria, del 8 al 13 de Abril, oportunidad en que la investigadora presentó antes sus pares los resultados de esta investigación. 
 
Tras su asistencia a esta asamblea internacional, la Dra. Izquierdo  ponderó las proyecciones que tiene el estudio. “La descripción de este campo de bloques es la primera evidencia encontrada en el norte de Chile de un evento marino de alta energía. El tipo de evidencias geológicas que debemos buscar en terreno son muy diferentes en el desierto que, en otras zonas costeras más húmedas, por lo que a partir de ahora sabemos qué debemos buscar. En la Asamblea de la Unión Europea de Geociencias el trabajo ha tenido muy buena acogida y nuestros pares se han mostrado muy interesados en conocer más información sobre el evento, ya que presentábamos sólo un avance del trabajo. El estudio de estos eventos marinos altamente destructivos amplía nuestro conocimiento sobre posibles escenarios que puedan ocurrir en un futuro”.
 
De igual modo añadió que “este tipo de trabajos, al margen de su interés científico, resultan fundamentales para que estemos mejor preparados ante este tipo de fenómenos, ya que nuestras costas se encuentran cada vez más ocupadas, sobre todo en verano. Tal vez sea necesario adecuar los planes de evacuación y la ordenación del territorio en las zonas costeras a una amenaza que todos conocemos, pero que estamos dimensionando mal”. 
 
Conocer el pasado para tomar decisiones de futuro
 
El Vicerrector de Investigación y Postgrado, Dr. Hugo Salinas Pérez, valoró el desarrollo e impacto de esta investigación, acotando que la UDA ha creado instrumentos para generar y financiar estudios que tengan concordancia con la realidad regional  y su historia geológica. “Estamos muy conformes con los resultados científicos que están desarrollando nuestros núcleos de académicos, no solamente con la idea fija de elevar los indicadores de acreditación - como las publicaciones, la colaboración  internacional y el liderazgo científico-  sino también porque estamos convencidos que a partir de la ciencia podemos avanzar en alcanzar el desarrollo de la región y el país. Por ejemplo, los resultados de riesgos geológicos podrían ser considerados en las políticas públicas de construcción de carreteras o asentamientos humanos, entre otros.  El conocimiento generado en estos estudios debieran ser la materia prima para la toma de decisiones respecto del futuro ordenamiento territorial de la Región de Atacama.”