El rol docente y los aprendizajes

aarayaPor
Mg. Andrea Araya Vega
Profesora
Licenciada en Educación
Asesora Pedagógica
Complejo Tecnológico de Aprendizaje
Universidad de Atacama

¿Qué hacemos los profesores que no pueda ser reemplazado por algún software o programas en línea? Humanizamos. Cada vez que escucho y leo el discurso docente que se empeña en enseñar sólo contenidos porque lo demás debe ser aprendido en la casa, siento que hay algo que definitivamente no comprendemos, algo de nosotros y nosotras que dejamos de valorar. Hace unos meses atrás en el Encuentro Iberoamericano de Estilos de Aprendizajes realizado en la Universidad de Concepción, una académica de la Universidad de Columbia habló de las grandes maravillas que hoy en día logra la tecnología en cuanto a la adquisición de aprendizajes; facilita y acerca el conocimiento a todos. Las universidades y colegios avanzan cada vez más en la implementación de programas online para sus estudiantes, parcial o completamente, pero nunca podrán las máquinas enseñarnos a ser humanos, al menos por ahora. Cualquier profesor o profesora que pueda ser reemplazado por un programa en línea, se lo merece. Esas palabras para mí tuvieron mucho sentido. Un buen profesor tiene que ver con condiciones humanas, con lo que llamamos competencias transversales, mal llamadas competencias blandas. Si primero trato a mi “estudiante humano” y luego al “estudiante contenido” podría alcanzar aprendizajes profundos: significativos y transferibles (J. Biggs, 2009).

Edgar Morín (filósofo y político francés) dice: “El ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico. Es esta unidad compleja de la naturaleza humana la que está completamente desintegrada en la educación a través de las disciplinas, y es la que ha imposibilitado aprehender eso que significa ser humano. Es necesario restaurarla de manera tal que cada uno desde donde esté tome conocimiento y conciencia al mismo tiempo de su identidad común con todos los demás humanos” (E. Morin, 2009). Analizando el quehacer docente y el bombardeo inmenso de metodologías, contenidos, modelos, sistemas, etc. buscamos desesperadamente llegar a la excelencia en su rasgo técnico, acércanos a la perfección que significa lograr los contenidos descritos en el programa de estudio, y si no lo podemos lograr seguimos en el bombardeo de metodologías, contenidos, modelos…La mayoría de los estudiantes cuando no alcanza esos aprendizajes esperados declara no entender al profesor, y esas palabras lleva tantas cosas consigo; la vergüenza de preguntar, los bloqueos cognitivos, la autoestima, la lejanía con el docente, sus tristezas y preocupaciones, las que no son medidas ni tomadas en cuenta porque lo importante es evaluar el comportamiento, lo que se ve, un conductismo que creímos transformado en constructivismo. El enriquecimiento cognitivo de un profesor o docente no es gran cosa si su intención no es ser entendido y estimado por sus estudiantes. El 70% de lo que no digo es comprendido por el cerebro humano, y sólo el 30% de lo que dije oralmente (E. McEntee, 2005). De esto podríamos deducir que cuando hago clase la forma de moverme, de hablar, de mirar o de respirar afecta lo que enseño, y querámoslo o no, escuchamos y entendemos mejor a alguien que nos muestre empatía y nos dé dignidad. Entonces, si seguimos agudizando el discurso en que no enseñamos modales, valores u otras conductas porque no es rol docente, no nos augura un buen futuro, ni para los estudiantes ni tampoco para los docentes. Los estudiantes con dificultades en ciertas asignaturas tienen más posibilidades de superarlas, con buenas calificaciones, si sus profesores le enseñan a ser resilientes, positivos y aceptar las dificultades como desafío y no como una anormalidad en el proceso de enseñanza. Tengo los estudiantes que tengo porque me los merezco, porque así soy yo, ellos se comportan y reaccionan de acuerdo a mi actitud, son mi reflejo a pesar que éste con ellos una vez a la semana.

Hay personas que sacan carreras académicas por internet, qué nos hace pensar que los estudiantes de hoy no podrían aprender las asignaturas en sus casas, solos en sus celulares o tablets. Pero aprender a empatizar, a trabajar en equipo, liderar, autocontrolarse, empoderarse son las verdaderas llaves para el éxito. Eso no se puede aprender solo, para eso estamos los profesores: para enseñar la vida en sociedad, a convivir con otros, y eso los lleva a aprender contenidos, no al revés. El docente tiene una gran responsabilidad, la que aceptó y ejerce: que sus estudiantes aprendan, y ¿cómo aprenden? Humanizándolos.